Sus principales ventajas son:
Precisión y uniformidad:
los drones aplican el producto de forma homogénea, evitando solapamientos o zonas sin tratar y reduciendo el desperdicio de insumos.
Acceso a terrenos difíciles:
pueden operar en parcelas de difícil acceso o con pendientes pronunciadas, donde la maquinaria convencional no llega.
Operatividad en condiciones adversas:
incluso con el suelo húmedo, el dron evita compactar el terreno o dañar el cultivo al no necesitar pisar el campo.
Tratamientos a bajo volumen:
permiten trabajar con menos litros por hectárea, optimizando recursos y reduciendo el impacto ambiental.
Sostenibilidad:
fomentan prácticas agrícolas más responsables, minimizando la deriva de producto y mejorando la eficiencia del tratamiento.
Ponemos esta tecnología a disposición del agricultor como parte de nuestro compromiso con la innovación y la agricultura sostenible.